La carrera de Ingeniería Electrónica según un Especialista Electrónico [Entrevista]

En este artículo te vamos a compartir la edición de una entrevista realizada al Especialista en Microelectrónica, Santiago Sondon. En ella contará sobre diversos detalles acerca de la carrera de Ingeniería Electrónica según su experiencia. ¡Sigue leyendo para conocer más sobre esta profesión!

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Entrevista a un Ingeniero Electrónico

Al momento de decidir qué estudiar, una de las cuestiones fundamentales es conocer la voz de egresados que den cuenta de su experiencia en el mundo laboral, y de su paso por la carrera. Es por ello que en esta nota vamos a desarrollar la entrevista realizada al Especialista en Microelectrónica, Santiago Sondon, donde nos cuenta por qué decidió estudiar la carrera de Ingeniería Electrónica.

Además, veremos cómo fue su experiencia en la universidad, su viaje a Estados Unidos y Europa, la dificultad de la carrera y otros temas más, los cuales te ayudarán a decidir si esta es la profesión ideal para ti.

¿Quién es Santiago Sondon?

Santiago Sondon es un Ingeniero Electrónico, graduado en una importante universidad privada. Es especialista en microelectrónica, docente e investigador principal en un laboratorio. Actualmente reside en Austria.

Los inicios en la Ingeniería Electrónica

¿Qué referentes tenías de pequeño? ¿Cómo llegaste a interesarte en esta profesión?

En mi casa realmente tuvimos la suerte de tener mucho acceso a educación y formación a través de libros. Mi madre es profesora de Letras y de Filosofía, y ella era una persona muy curiosa. Por otro lado, mi padre era veterinario y luego fue transportista. También era una persona muy creativa y le gustaba construir, hacer carpintería, etcétera.

Cuéntanos más sobre ese lado de constructor que tenías desde muy pequeño.

En mi caso, como constructor que soy, me gusta planear una obra, un dispositivo, poder tenerlo en la mesa, hacer que sea funcional y que resuelva eso para lo cual fue pensado. Digamos que yo era un chico que tenía todos esos estímulos y una de las cosas que más me cautivó fueron los aviones, me interesaban muchísimo.

Hubo un momento en que me regalaron uno de juguete, de esos coleccionables que se pueden armar, y lo empecé a construir. Me fascinaba el aparato, la forma y la estética, entre otras cosas. Eso hizo que me interesara muchísimo por la historia de la aviación. Estudié sobre las guerras mundiales, sobre cuestiones épicas, sobre las batallas del aire. Eso hizo que tuviera mi primera vocación, ser piloto.

¿Duró mucho esa ambición de ser piloto?

Bueno, para mí eso era lo máximo, era lo que quería hacer en la vida y durante toda la niñez estuve muy apegado a eso. Después, en la secundaria ese sentimiento original empezó a divergir, fue a eso de los doce o trece años, que me hice un amigo, el cual trajo a mi vida dos cosas muy interesantes. Por un lado, había una revista de historietas de aviación en esa época que tenía una sección de electrónica.

Por otro lado, este amigo también me introdujo a la música. Entonces, con ese bagaje de alguna forma avancé mi secundaria. Fue una muy buena época. Al acabar, había llegado el momento de elegir mi vocación, que desde pequeño era la de ser un piloto militar. Me imaginaba participando en batallas épicas que yo había construido en mi imaginación infantil. Luego tuve que volver a la realidad y ahí entendí lo que verdaderamente significaba ser un piloto militar, y de alguna forma me quedé vacío de vocación.

¿Cómo te influenció la música en la decisión?

Con la música empecé a tocar la guitarra y gracias a ello conocí otro tipo de gente, a entender el mundo o cambiar mi cosmovisión. Eso hizo que yo tuviera toda una transformación personal que me hizo cuestionar mucho los valores que yo venía teniendo como vocación. Además me ayudó a darme cuenta de que, en definitiva, no era lo que quería. Entonces, a mis 16 o 17 años, como tantos otros adolescentes, no sabía a qué dedicarme.

¿Cómo eliges la carrera de Ingeniería Electrónica?

Yo no era una persona orientada a una disciplina en específico, porque tuve la suerte de tener muy buenos profesores y de alguna forma para mí era muy natural aprender las distintas materias. Por ejemplo, me interesaba muchísimo leer sobre historia, y no me agradaba para nada la contabilidad. 

Y bueno, digamos que todas esas crónicas épicas que te platiqué, las grandes batallas que me imaginaba siendo piloto militar, me generaron la necesidad de ir siempre por lo difícil. Es decir que llamaban mi atención cosas que no cualquiera podría hacer y que estaban relacionadas con lo intelectual. 

En mi escala de valor, lo que me podía convertir en una persona idónea, una persona feliz, era buscar lo más difícil. Y eso me ha traído un montón de problemas a lo largo de mi vida, uno de ellos fue el viaje a Estados Unidos, siendo muy joven.

Siendo completamente honestos, yo ni siquiera sabía lo que era un Ingeniero Electrónico, pero siguiendo el orden de ideas que expresé, aspiraba a ser eso, un ingeniero, o alguna carrera que tenga que ver con la ley, todo como una ambición de superarme en el plano intelectual. Aunque, por otro lado, me gustaba mucho la música, no soy muy bueno, pero lo disfruto. Eventualmente, terminó siendo un hobby aparte que aún sigo estudiando, porque soy una persona que le gusta aprender, siempre quiero aprender más sobre cada cosa.

¿Cómo fue tu experiencia en Estados Unidos?

Estuve tres meses viviendo allí, y la verdad es que la pasé mal porque era muy niño. Bueno, quizás pasarla mal es exagerado, digamos que fue fuerte, debido al cambio cultural y por el hecho de que no sabía nada de inglés. Pero además, tuve que vivir con una familia que era muy religiosa e íbamos todos los fines de semana a la iglesia. Por supuesto, yo quería, para mí era como retribuir el buen trato que ellos me habían dado, pero no soy una persona muy religiosa. Entonces fue una experiencia un poco fuerte para mí y decidí que no iba a volver a Estados Unidos.

Los inicios en la carrera de Ingeniería Electrónica

¿Cómo empezaste a estudiar la carrera de Ingeniería Electrónica?

Me aferré a la carrera de Ingeniería Electrónica, ya que como contaba, yo construía mucho. Hacía circuitos, algunos me salieron bien y otros no, y eso me generó un vacío desde pequeño, ya que tenía que entender cómo funcionaba aquello. Y por supuesto que cuando empecé la carrera, no me cabía ninguna duda de que mi futuro iba por esa vía, era lo que quería hacer.

Después del viaje a Estados Unidos, volví a mi país a iniciar las clases en la universidad, y todo fue muy confuso para mí. Mi experiencia en la escuela secundaria fue muy buena, tuve muy buen promedio. Nunca había tenido la necesidad de enfrentar un examen de recuperación, es decir, había pasado absolutamente todas las materias y me encontré entrando en una carrera que era muy dura, sin metodologías de trabajo y de estudio, porque a mí en la secundaria me alcanzaba con ir a las clases, entonces por culpa de eso no era una persona que pudiera sentarse a estudiar mucho tiempo.

Por supuesto, le tuve que poner muchísimas ganas, porque son carreras duras, son difíciles y hay que arremangarse. Entonces los primeros años fueron muy difíciles para mí, porque me costaba entender y porque de alguna forma, yo tenía el prejuicio de que un ingeniero electrónico iba a ser una persona que iba a terminar tomando números en el tablero en una industria. Y eso, en mi autopercepción, se veía terrible. Pero, por otro lado, ya estaba metido por completo en eso, y no podía bajar los brazos, no podía rendirme.

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¿Cómo fueron los primeros años de la carrera?

En esa época, los primeros tres años de la carrera teníamos asignaturas de matemática y física. Hasta no rendir correctamente todas esas materias no podía ver nada relacionado a la electrónica. Entonces, lo que tiene nuestra disciplina es que, para poder hacer electrónica, tienes primero que conocer un montón de disciplinas anteriores y estudiar una gran cantidad de análisis matemáticos. Pero cuando estudias la herramienta, no sabes para qué sirve. Es como que te den un martillo, pero tú no sabes lo que es un clavo.

Entonces, para mí, que era una persona que tenía que tener una justificación para absolutamente todas las cosas, más allá de lo interesante que era, por lo intelectual, era muy difícil y había mucho de inteligencia emocional. Yo ahora lo veo a la distancia y me río, pero las universidades nacionales en general tienen pocos docentes y muchos alumnos. También hay que saberse mover entre la gente, conocer a los ayudantes, ganarse su confianza para que te ayuden con tu problema.

Y para mí todo eso era muy difícil de hacer, debido a que tenía la autoestima muy alta, creía que podía resolver todo por mis propios medios y la realidad me demostró que no.

¿Y cómo fueron tus últimos años en la carrera de Ingeniería Electrónica?

Yo seguí en la carrera, pero no fui un estudiante modelo, entonces perdí algunas materias, me atrasé y llegó un punto en que económicamente no estaba bien y tuve que comenzar a trabajar. Mi primer empleo había sido en una ferretería con 15 años, con el sueldo que conseguí lo primero que hice fue comprarme una guitarra eléctrica. Después, mi segundo trabajo fue en un negocio de comida muy prestigioso.

¿Y qué con esto? Te estarás preguntando, y es que eso hizo que mi carrera se vuelva una especie de piedra en el zapato, porque yo tenía algo de dinero, tenía más libertad. Entonces decidí abandonar, al menos por un tiempo, hasta que llegó un momento en que, en mi interior, sabía que eso no era lo que quería para mi vida. Decidí volver y logré graduarme. Creo que para los que les cuesta la carrera, es importante saber que uno tiene el poder de cambiar eso y tener una actitud diferente.

Pienso que hay un momento para todo, y creo que, de haberme graduado en el momento que me tocaba, hubiera terminado trabajando en una industria como justamente yo no quería. Al momento de volver, decido enfocarme 100% al estudio, dejo de trabajar y empiezo a colaborar con un grupo que había llegado de Estados Unidos de estudiantes que se habían ido a formar afuera. Estaba de vuelta en la universidad y había decidido formar un grupo de gente que es mi grupo de microelectrónica actual.

Si bien yo no era un estudiante modelo, decidí empezar a trabajar con ellos y hacer mi proyecto final de carrera. Y por fin pude empezar a entender de verdad de qué trataba la profesión, cursando una de las materias, que era análisis y diseño de circuitos digitales, que era donde hacías tu primer chip en la carrera de ingeniería. 

A partir de ahí, empiezo a entender que había un rol creativo para el ingeniero. Entonces, fue como un momento de iluminación, de serendipia y de pensar que realmente eso era lo que a mí me interesaba.

“Creo que para los que les cuesta la carrera, es importante saber que uno tiene el poder de cambiar eso y tener una actitud diferente.”

La experiencia laboral como Ingeniero Electrónico

¿Cuál fue tu primer trabajo como Ingeniero Electrónico?

Mi primer trabajo fue terminar el proyecto final de la carrera y empezar con ese grupo de personas a trabajar en una beca de investigación. En principio iba a ser una maestría y después terminó tornándose en un doctorado. Una de las cosas con las que yo me encontré en ese momento, fue un proyecto muy interesante el cual buscaba entender cuáles eran los problemas que tenían los chips y los circuitos integrados cuando iban al espacio o a los satélites.

De alguna manera, era como retomar mi pasión por la aeronáutica, poder volver a toda esa ilusión infantil y mezclarla con la disciplina que yo había elegido como profesión.

¿Cómo comenzaste a trabajar en el exterior?

Existe una disciplina de la electrónica que estudia lo que pasa con los chips cuando reciben radiación en un entorno de un satélite. Hay una gran cantidad de aplicaciones nucleares, y yo estaba bastante interesado en eso. Tuve la suerte de hacer una pequeña estancia en Brasil, donde había un grupo que se encontraba trabajando en esos temas en una universidad de Río Grande. Estuve tres meses allí, y aprendí mucho de la disciplina y trabajos internacionales, lo cual me dio mayor perspectiva en la profesión.

Volví a mi país y seguí trabajando durante unos cuatro o cinco años en mis temas, hasta que ya estaba con traje. Hubo un momento en que estuve trabajando en un centro de microelectrónica, y en dicho lugar había un proyecto muy interesante que estaba asociado a la televisión digital y yo sentía que me estaba moviendo a un área que, si bien podía ser interesante, no era lo que yo venía haciendo.

Entonces decidí buscar en Google como era el ambiente laboral en Europa, específicamente en Alemania y encuentro un puesto en un instituto que se llama Max Planck, que para los que son físicos y conocen el tema de la cuántica saben que es un científico alemán muy prestigioso y tiene institutos muy prestigiosos en Alemania. Y yo leía la descripción del puesto y sentía que era ideal para mi.

Yo miraba los ítems que pedían y me había formado absolutamente en todo lo que estaban pidiendo y sin pensarlo dos veces, decidí intentarlo. Después de un tiempo me escriben comentando que les encantó el perfil. Luego de tener una entrevista, les envío unos estudios que había realizado y deciden llevarme a Alemania con todos los gastos pagos. Yo antes de eso jamás había pisado Europa.

Como decía, me fui a Alemania con mi esposa a trabajar y el proyecto era fantástico. El objetivo de este trabajo en particular era mandar un instrumento a Júpiter, con lo cual para mí era, desde la perspectiva profesional, tocar el cielo con las manos. La experiencia fue muy buena, pero en ese momento de alguna forma seguía viviendo como un estudiante y yo ya quería tener cierto tipo de peso más como profesional.

¿Por qué decidiste seguir viajando? ¿Cómo fue esa experiencia?

Llega un momento en que decidimos volver a mi país, con la idea en mente de que íbamos a tener una perspectiva interesante de todo lo que aprendimos en Alemania, que podíamos crecer, desarrollándonos más como profesionales. Pasaron 4 años y lamentablemente la realidad nos decepcionó un poco, debido a la situación de la poca inversión en ciencia que se desarrollaba. 

Hubo un momento en que me empezó a molestar el hecho de que los años pasaban y no estaba creciendo profesionalmente como yo esperaba. Comencé a buscar alternativas y surgió Austria. Y bueno, después de cuatro años de discutirlo muchísimo y de pensarlo, decidimos dar el salto.

Gracias a lo que yo crecí profesionalmente en el último tiempo, me permitió estar en una posición de rol de manager y con más responsabilidades. Eso me resultó muy atractivo, y esa es más o menos la historia de cómo llegué a Austria.

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¿Dónde estudiar la carrera de Ingeniería Electrónica?

Si luego de leer cómo fue la experiencia de Santiago te dieron ganas de estudiar la carrera de Ingeniería Electrónica, entonces te contaremos algunas de las instituciones que dictan esta profesión:

Universidades Privadas

  • UGM – Universidad del Golfo de México
  • Universidad Panamericana
  • Tecnológico de Monterrey
  • Universidad de Montemorelos
  • Universidad del Norte
  • Universidad Jesuita de Guadalajara
  • Universidad Interamericana
  • Universidad del Noreste
  • Universidad México Americana del Norte
  • Universidad Hipócrates
  • Universidad UNE
  • Universidad La Salle
  • Centro Universitario Uteg
  • Universidad Iberoamericana Puebla
  • Universidad Tamaulipeca

Universidades Públicas

  • Centro de Enseñanza Técnica Industrial
  • Instituto Tecnológico de Nuevo Laredo
  • Universidad Tecnológica de la Mixteca
  • Universidad Estatal de Sonora
  • Universidad Autónoma de la Ciudad de México
  • Universidad Autónoma Metropolitana
  • Instituto Tecnológico de Toluca
  • Universidad Autónoma del Estado de México
  • Tecnológico de Estudio Superiores Ecatepec
  • Universidad Veracruzana
  • Universidad Autónoma de Tamaulipas
  •  Instituto Tecnológico de Celaya
  • Universidad Autónoma de Baja California
  • Instituto Tecnológico de Mexicali
  • Instituto Tecnológico de Saltillo

Si deseas conocer la lista completa de institutos y universidades, tanto privadas como públicas, te recomendamos ingresar a nuestro sitio haciendo clic aquí.

¿Se puede estudiar Ingeniería Electrónica en línea?

Lamentablemente la carrera de Ingeniería Electrónica no se puede estudiar en línea debido a que su plan de estudios no se puede adaptar a esta modalidad.   

Si tienes ganas de conocer qué carreras pueden estudiar en línea, te recomendamos checar la nota “Carreras en línea: qué son, cuáles hay, dónde se estudian y qué ventajas tienen”.

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Saber cuál es nuestra vocación y con qué habilidades contamos es fundamental, ya que serán ellas las que nos den la motivación necesaria para seguir estudiando.

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Para finalizar

Este artículo es la edición de una entrevista realizada por Analía Brodsky (Licenciada en Psicología) para el programa radial “Vocaciones en Red”. El mismo se dirige a todas las personas que quieran conectar con su vocación, y conocer testimonios de profesionales.

En esta emisión se entrevistó a un egresado de la carrera de Ingeniería Electrónica que nos pudo contar sobre su experiencia profesional. Si quieres saber más sobre esta profesión o sobre las universidades que la dictan, te recomendamos que ingreses a cursosycarreras.com.mx.

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